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jueves, 20 junio, 2024

«Vinimos por un milagro»: miles de personas en busca de la bendición de Leda, la sanadora rosarina que conovocó una multitud en Santos Lugares

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Desde el martes, en Santos Lugares, partido de Tres de Febrero, miles de personas formaban una extensa con destino final en la Basílica Nuestra Señora de Lourdes. De a pie, en cuclillas, sentados en reposeras, sillas, banquitos improvisados o lo que fuera, la gente esperó, ansiosa. Hasta este sábado, que pudieron llegar hasta la imposición de manos de la sanadora rosarina Leda Bergonzi (44).

Tras la espera, ahora sí, con una misa a cielo abierto, los fieles se sientan en los largos bancos que se ubican en el patio de la iglesia. Mientras afuera otros tantos se agolpan en la calle y se paran en puntas de pie para ver a Leda.

Es el caso de Nora, que con la ayuda de su hermano Ramón, se sube a un bolardo de cemento para poder ver qué pasa adentro. «Vengo para sanar, para estar bien. Pero también porque a él le salió una pelota muy grande en la garganta y los médicos no le encuentran explicación», dice Nora. Y cuenta que una vez intentó viajar a Rosario solo para ver a Leda, pero por su situación económica no pudo hacerlo.

«Estamos desde las 23 de ayer. Nos trajimos frazadas, mate, comida y nos sentamos con toda mi familia a esperar. Uno dormía y el otro cuidaba. Así estábamos. Todavía tenemos media cuadra de personas por delante, así que esperamos poder entrar», dice en la tarde fría y nublada del sábado.

«Mi mamá vino a hacer la fila por nosotros hace dos días. Somos siete en total. Ella había ido a Rosario y llegó con mucha paz. Mi abuela tiene muchos problemas de salud y mis hijos sufren de los pulmones. Vinimos por un milagro», dice María Rodriguez (31) mientras lleva a su abuela, que está envuelta en una frazada en su silla de ruedas.

La famosa sanadora Leda Bergonzi participa de una misa de sanación en Santos Lugares. Foto: Enrique Garcia MedinaLa famosa sanadora Leda Bergonzi participa de una misa de sanación en Santos Lugares. Foto: Enrique Garcia MedinaA Leda la identifican como una sacerdotisa. Aunque no está ordenada y es laica, su tarea está avalada por la Iglesia católica desde hace casi ocho años. La «sanadora» viste ropa casual, no usa túnicas ni velos, solo jeans y blusas blancas. Su estilo va acorde a su vida: tiene un trabajo, está casada, es madre de cinco hijos y tiene una nieta.

Todas las semanas recibe, en la Catedral de Rosario, a cientos de fieles. Hasta ella llegó la madre de Lionel Messi, Celia Cuccittini. Sus misas siempre comienzan con oraciones cantadas mientras reparte bendiciones. Todos los martes, los creyentes se agolpan, pacientemente, para que ella se les acerque, los toque, ore y les hable en diferentes lenguas. Quienes asisten a sus misas afirman que fueron sanados cuando Leda oró por ellos.

La famosa sanadora Leda Bergonzi participa de una misa de sanación en Santos Lugares. Por la multutud, se subió a una reja. Foto: Enrique Garcia MedinaLa famosa sanadora Leda Bergonzi participa de una misa de sanación en Santos Lugares. Por la multutud, se subió a una reja. Foto: Enrique Garcia Medina

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Llega Leda a Santos Lugares. La gente se desespera por estar cerca de ella.

Valeria llegó con su mamá Susana y su hija Candela. Las tres aguardan en la fila que otorga prioridad para personas con discapacidad. “Venimos por pura fe. Yo me tengo que operar de la cadera y hace más de un año no lo puedo hacer porque no me llegan los insumos. Necesito eso para caminar mejor. Leda te abre el alma, desde que llegué estoy llorando”, dice Valeria.

“Quédense todos en sus lugares que en un ratito va a pasar Leda por los bancos”, dice una organizadora mientras de fondo cantan una de las canciones que suelen escucharse en las misas. De pelo suelto, con un rosario y vestida con una campera corta y pantalones deportivos, Leda posa sus manos diez segundos en cada cabeza mientras dice una frase que cuesta entender.

Valeria con su mamá y su hija mientras hacen la fila para llegar hasta Leda, la sanadora rosarina. Foto: Enrique García MedinaValeria con su mamá y su hija mientras hacen la fila para llegar hasta Leda, la sanadora rosarina. Foto: Enrique García MedinaMuchos de los que reciben la sanación sonríen y se van, algunos caen desplomados y otros se arrodillan mientras lloran y gritan a la vez. Para estos últimos la mujer, con ayuda, forma una especie de cerco, en forma de círculo, con una manta que lleva imágenes de María y Jesús. Ahí dentro quedan solo ella y la persona, que luego se reincorpora, agradece y se va.

Cerca de las 17, los fieles comienzan a alborotarse en la entrada. Muchos intentan colarse en la fila. Hay gritos, codazos, enojos y aplausos. “Leda, acercate a la reja”, grita un señor en silla de ruedas. La gente no es ajena a la súplica del anciano y comienzan a pedir lo mismo.

La famosa sanadora Leda Bergonzi participa de una misa de sanación en Santos Lugares. Foto: Enrique Garcia MedinaLa famosa sanadora Leda Bergonzi participa de una misa de sanación en Santos Lugares. Foto: Enrique Garcia MedinaLeda toma el micrófono y le pide a la multitud calma. “Ahora voy a decir una oración, por eso les pido que levanten todo lo que trajeron esta tarde”, expresa. Los más jóvenes comienzan a hacer collages improvisados en sus teléfonos con las fotos de sus seres queridos, otros levantan sus celulares, fotografías en papel, cuadros, imágenes de sus mascotas y hasta objetos personales.

Luego de la bendición, la sacerdotisa se para en las rejas y comienza a posar sus manos hasta donde le permite su brazo. Toca las manos, la gente llora o reza.

Desde lejos, Osvaldo es testigo de toda la escena, conmovido. “Tengo problemas de visión, me están aplicando inyecciones constantemente y me preocupa. No la pude tocar todavía, pero le pude tomar fotos. Me emociona mucho verla. Yo no soy sensible, pero hoy soy un mar de lágrimas”, dice el hombre mientras se seca la cara.

Alejandro y Ramiro, a la espera de llegar hasta Leda, la sanadora rosarina que convocó una multitud en Santos Lugares. Foto: Enrique Garcia MedinaAlejandro y Ramiro, a la espera de llegar hasta Leda, la sanadora rosarina que convocó una multitud en Santos Lugares. Foto: Enrique Garcia MedinaAlejandro y Ramiro son padre e hijo, ambos vinieron desde Morón hasta Tres de Febrero para ver a Leda. “Venimos por mi hijo Ramiro, que hace tres años, además de estar en silla de ruedas, se contagió de una bacteria intrahospitalaria: estuvo 80 días en terapia intensiva. Gracias a Dios pudo salir, pero ahora quedó con una traqueotomía y pérdida de memoria”, explica, y dice al terminar: “Acá estamos. Esperando por un milagro por medio de la fe para llegar a la sanación definitiva. Solo eso”.

SC

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