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sábado, 15 junio, 2024

Joshua Redman debutó con su nuevo trío y deslumbró en un marco intimista de un club de jazz

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El famoso saxofonista y compositor vino a la Argentina para tocar en Mendoza y Buenos Aires, donde hará varias funciones en Bebop Club. Las referencias a Ornette Coleman y Sonny Rollins.

El saxofonista y compositor Joshua Redman tocó en la noche del lunes 15 dos sets en Bebop Club, ahora reubicado de Montserrat a Palermo. Ha logrado sobrevivir a la cuarentena, hecho no menor considerando que en Manhattan quedaron en el camino reductos como The Jazz Standard.

De locales como aquel o la actual versión de Birdland, Bebop parece haber tomado elementos como el uso del rojo para matizar entre los tonos oscuros y, lo más importante, la realización de dos sets por noche de un mismo artista: lamentablemente, la posibilidad de ver dos shows simplemente permaneciendo en la sala y volviendo a pagar una consumición no es negocio por estas pampas.

Concierto de Joshua Redman en Bebop Club, con Philip Norris (bass) y Nazir Ebo (batería). Foto: Rafael Mario Quinteros

Concierto de Joshua Redman en Bebop Club, con Philip Norris (bass) y Nazir Ebo (batería). Foto: Rafael Mario Quinteros

Debut de un nuevo trío

La visita de Redman ha sido un ejemplo inmejorable de la adaptación local de este formato, y conformó el debut mundial de su nuevo trío, complementado por Philip Norris (bajo) y Nazir Ebo (batería), ambos con menos de la mitad de años que él.

Los tres no podrían ser en apariencia más disímiles. El líder, calvo y delgado, lucía una de sus típicas camisas slim-fit. El bajista, blanco de pelo corto, con remera negra y celular haciendo bulto en su pantalón. Ebo, también de remera oscura pero de manga larga y con cabellera en pleno desarrollo afro. La música es su punto de encuentro.

Joshua Redman junto al contrabajo de Philip Norris, en su primera actuación en Bebop Club. Foto: Rafael Mario Quinteros

Joshua Redman junto al contrabajo de Philip Norris, en su primera actuación en Bebop Club. Foto: Rafael Mario Quinteros
Aunque Redman venía de tocar en Mendoza con un cuarteto formado por músicos argentinos que incluía a Ernesto Jodos en piano, lo que remite al ya clásico ensamble donde es acompañando por Brad Mehldau, Christian McBride y Brian Blade, el saxofonista no es ajeno a los tríos, donde todo el trabajo armónico cae en las líneas tejidas por el contrabajo, al que se suma su propio saxo.

Es un molde que tomó de momentos de su héroe Sonny Rollins, de quien interpretó Valse Hot. Venía de utilizar un atril con la partitura de su propia Back from Burma; “Realmente no necesitaba la música para ésa pero definitivamente me hará falta para ésta”, bromeó antes de loar al legendario Sonny.

Otra referencia pueden ser los cuartetos sin piano de Ornette Coleman, donde al saxo alto de Ornette se sumaba el tenor del padre de Redman, Dewey.

El calor de un club de jazz

Joshua Redman puede ser tradicionalista sin ser reaccionario, y priorizar una lectura con perspectiva de décadas sobre el post-bop, con momentos hard como la apertura con Tricostism, un estándar compuesto por Oscar Pettiford a la medida del contrabajo, donde Redman y Norris exponen el tema al unísono, hasta que Norris pasa al walking y Redman al solo.

Joshua Redman en vivo en Bebop Club. Foto: Rafael Mario Quinteros

Joshua Redman en vivo en Bebop Club. Foto: Rafael Mario Quinteros
Identitiy Thief coquetea con el free, pero más que nada lo que toma de ahí es esa sensación rítmica en donde batería y bajo suenan como si estuviesen cayendo por una escalera hasta quedar perfectamente parada en la planta baja.

Redman bromeó diciendo que quería comunicarse en español, pero que un poco de vino fue suficiente para que se concentrase en el inglés. Lo que no le impidió ponderar el flan, la crème brûlée y el tiramisú.

También soltó un “Aw, shit!” cuando falló en un sobreagudo. Detalles que hacen al clima y al calor de un club, imposibles de reproducir ya en un teatro.

MFB

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