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domingo, 19 mayo, 2024

La Guerra Fría entre la AFA y Talleres

Andrés Fassi y Claudio Tapia pueden jactarse de haber protagonizado más cumbres que los actuales presidentes de Estados Unidos y de Rusia, países considerados ‘superpotencias mundiales’. Mientras Joe Biden y Vladimir Putin apenas se reunieron un par de veces, una en Ginebra y otra a través de la virtualidad, el mandamás de Talleres y el titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ya tienen varios cónclaves sobre el lomo. Desde hace bastante tiempo, las dos entidades animan su propia Guerra Fría.

El último encuentro fue el pasado 14 de marzo en el predio de Ezeiza, y el dirigente cordobés lo calificó como “una buena charla”. Él mismo propició la juntada, luego de varios fallos arbitrales que consideró perjudiciales para su club: la tarjeta roja al defensor Juan Portillo por una infracción inexistente en la derrota 1-2 ante Vélez en el Kempes y el penal ‘fantasma’ que le cobraron a Defensa y Justicia, en el empate 1-1 en Florencio Varela.

Entre uno y otro episodio, hubo un fuerte cruce tuitero entre Juan Pablo Fassi, hijo del mandamás de la ‘T’ y exdirector deportivo de la entidad, y Pablo Toviggino, tesorero afista, máxima autoridad del Consejo Federal y hombre de muchísimo peso en el día a día de la gestión de ‘Chiqui’ Tapia.

“Me dijo que él será quien se ocupe personalmente de todo. Ojalá que este tipo de situaciones no se repitan”, agregó Fassi inmediatamente después del último mano a mano con el sanjuanino que ocupa el sillón de ‘Don Julio’ Grondona desde el 29 de marzo de 2017. En eso terció Pablo Lunati, un verborrágico exárbitro que no oculta su antipatía con la actual conducción del fútbol nacional: “Hace dos años que lo vienen cagando a Talleres. Eso es porque Fassi no necesita de Tapia, y eso a Claudio le molesta”.

JUNTOS EN EL PREDIO. El año pasado, Tapia aprovechó su visita a Córdoba, donde presenció la final entre Boca y Tigre, para conocer el Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Talleres. /// FOTO: PRENSA TALLERES

Cinco días más tarde, en el cotejo que el Albiazul perdió 0-1 ante Banfield como local, un par de fallos de Darío Herrera y una sugestiva caída de sistema en el VAR, reavivaron la polémica. “Hay jugadas que se revisan y otras que no, y no entiendo qué criterios se manejan”, apuntó Javier Gandolfi, el entrenador de la ‘T’. “Esto tiene que ser justo para todos. Da mucha bronca, pero no vamos a tirar la toalla. Si hay que jugar contra los árbitros o contra lo que sea, lo vamos a seguir haciendo”, añadió Guido Herrera, arquero y capitán del conjunto de barrio Jardín.

“Fassi no necesita de Tapia, y eso a Claudio le molesta” (Pablo Lunati, exreferí)

El otro Herrera, Darío, es uno de los referís que la dirigencia de la ‘T’ viene señalando desde hace tiempo. “Fue muy grave lo que pasó ayer con el arbitraje, muy tendencioso”, declaró Fassi en febrero de 2020 luego de un partido con Arsenal en el que la ‘T’ sufrió dos expulsiones. “Me reuní con (Federico) Beligoy y le pedí que cuide a Talleres”, añadió aquella vez en alusión al Director Nacional de Arbitraje. En el compromiso posterior, frente a San Lorenzo, hubo dos tarjetas rojas para el elenco cordobés,    

Andrés Merlos y Fernando Espinoza son los otros ‘pitos’ que miran con recelo en barrio Jardín. Merlos, el que echó a Portilllo ante Vélez, el año pasado informó a Fassi por haberlo increpado tras un juego ante Central Córdoba, lo que derivó en una suspensión de treinta días para el directivo.

ARBITRAJES EN LA MIRA. Fernando Rapallini y la protesta de Talleres, luego del penal “fantasma” que le cobró a Defensa y Justicia en la 7° fecha. //7 FOTO:CEDOC PERFIL

Líbero y stoppers

Fassi y Tapia no tenían un mano a mano desde el 22 de mayo de 2022, cuando el mandamás de la AFA, aprovechando su estadía en Córdoba para asistir a la final de la Copa de la Liga entre Boca y Tigre, visitó el Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Talleres.

Ambos lucieron distendidos en aquella ocasión, en la que posaron juntos con una camiseta albiazul con el número ‘10’ y la leyenda ‘Tapia’ y hubo devolución de gentilezas: una brillante plaqueta para el anfitrión. “Agradecemos especialmente la visita del presidente de la AFA”, se leyó en las redes sociales de la institución.

A aquel encuentro amistoso le precedió otro ‘por los puntos’, que se jugó justo seis meses antes y en Buenos Aires. Sin dejar de tratar ninguno de los temas sensibles sobre los que suele marcar distancia en sus intervenciones mediáticas -organización de los torneos, reparto del dinero de la TV, Fair Play Financiero e inclusive arbitrajes- Fassi abordó el cónclave con la prioridad de achicar la grieta. “No mires a Talleres como un ogro”.

Aunque lo registra como un dirigente ‘de otro palo’, en su concepción del fútbol y también en su identificación política, Tapia le reconoce a Fassi su capacidad de gestión. Y no lo confronta públicamente, como varios de sus pares del Comité Ejecutivo de la AFA. Por caso, Toviggino, quien recientemente se mofó del pasado del cordobés como dirigente del Pachuca de México (“sé que son hinchas de otro país”) y un par de años atrás lo citó como ‘referencia’ en el grupo de WathsApp de los popes de la Primera Nacional: “No vio (Tapia) que ninguno opine o le conteste a Fassi, por ejemplo, que habla deliberadamente de que los clubes desaparezcan”.

“Talleres está en contra de todo lo que sucede en la AFA. Es una postura opositora. Andrés no comparte lo que estamos haciendo y cuando puede mete su bocadillo”, dijo el secretario ejecutivo Nicolás Russo, también diputado bonaerense por el Frente de Todos. Fue tras un Zoom en el que Fassi se convirtió en el blanco predilecto de sus pares, en junio de 2020.

En aquella oportunidad, otro stopper de la cúpula afista, el vicepresidente Marcelo Achile, afirmó que “Fassi no es ejemplo de nada” y lo tildó de “irresponsable” por haber promovido la continuidad del fútbol durante la etapa más álgida de la pandemia. “Lo que hizo Fassi es como cuestionar la política argentina basados en la de Trump o Bolsonaro, quienes privilegian la economía y no la salud”, puntualizó. “No está bueno que salga en los medios y de a entender que él es el único honesto es él. Mentira. No jodamos”, añadió Gabriel Pellegrino, quien se desempeña como vocal.

EL PRIMER ENCUENTRO. A fines de 2017, Tapia se reunió con la dirigencia de Talleres. La Liga Cordobesa ofició de nexo entre las partes. /// FOTO: CEDOC PERFIL

¿De qué juega la Liga?

“Gracias a Emeterio Farías por organizar una linda reunión en Talleres con su presidente Andrés Fassi y dirigentes. Hemos pasado una hermosa mañana intercambiando ideas”. El 24 de noviembre de 2017, Tapia reflejaba en su cuenta de Tweeter -casaca alternativa color bordó en mano, otra vez con la ‘10’- su primera cita formal con quienes conducen los destinos de la ‘T’. Entre ellos estaba Rodrigo Escribano, adversario en la elección de 2015 que terminó en el bochornoso 38-38, donde el actual mandamás afista respaldo a Luis Segura y el entonces miembro del Fondo de Inversión Talleres SA contaba los votos para la lista de Marcelo Tinelli.

“Andrés no comparte lo que hacemos, es opositor (Nicolás Russo, secretario de AFA)

Farías, el hombre fuerte de la Liga Cordobesa de Fútbol, no oculta su alineamiento con la gestión de Tapia. Tampoco su encono con Fassi. De un tiempo a esta parte, la Liga y Talleres vienen protagonizando un largo tire y afloje, que incluyó declaraciones cruzadas, disputas económicas, denuncias en Tribunales y hasta un intento de mediación del gobierno provincial.

Casi en simultáneo con el último concilio entre Tapia y Fassi, las máximas autoridades del fútbol local, el tesorero Farías y el presidente Daniel Alejandro Fernández, se reunieron en Buenos Aires con Toviggino. “Fueron para hablar de una posible tercera plaza para la Liga en el Torneo Regional Amateur”, aseguraron en la sede de 9 de Julio 660, echando por tierra las versiones sobre una gestión de buenos oficios para intercambiar opiniones sobre los fallos arbitrales adversos a los equipos cordobeses.

Mientras tanto, la tensa relación entre las autoridades del fútbol argentino y Talleres tuvo un nuevo capítulo entresemana, cuando la Liga Profesional hizo público su reclamo al club albiazul por “no presentar un escenario acorde a la competencia” en el partido ante Banfield del domingo pasado. “La platea Gasparini se vio desprolija y antifuncional por la presencia del escenario de un concierto”, precisó el comunicado.

“Si bien los organismos de seguridad aprobaron las medidas correspondientes para evitar cualquier inconveniente, la Liga debe velar por la totalidad del confort del espectáculo de sus encuentros. Por lo tanto, resulta indispensable resguardar los aspectos estéticos que presentan los partidos”, añadió el escrito. Y remató con este párrafo: “La Liga Profesional de Fútbol comunica que tomará todas las medidas a su alcance para que no se repitan episodios de estas características”.

Con el clásico ante Instituto a la vuelta de la esquina (y algunas suspicacias agitadas desde las redes desde la propia intimidad albiazul, por la buena sintonía que existe entre Tapia y Juan Manuel Cavagliatto, el presidente del club de Alta Córdoba), Fassi sigue participando con muchos interrogantes y algunas certezas.

Tiene claro que en, en caso de marcharse de Talleres para levantar su propio reino en el Viejo Mundo, aquí deberá abdicar a favor de Gerardo Moyano Cires, su sobrino y actual vicepresidente 1°. La otra es que la “buena charla” con Tapia del pasado 14 de marzo en Ezeiza no fue precisamente la Cumbre de Malta, aquella de 1989 en la que George Bush padre y Mijail Gorbachov marcaron la cancha para el final de un largo período de tensiones entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética.

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