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martes, 18 junio, 2024

El paso de Maradona por el Barcelona: lesión, hepatitis, entrada a las drogas y guerra con el presidente José Luis Núñez

José Luis Núñez tuvo el tiempo a su favor. Y en 1982 logró concretar el sueño que cualquier presidente de un club del mundo podía tener: contratar a Diego Armando Maradona.

En Maradona: Sueño Bendito, la serie que retrata la vida del astro argentino, se reviven los momentos cumbre de su paso por el club blaugrana: la lesión por la patada criminal de Andoni Goikoetxea que le quebró el tobillo, pasando por la hepatitis y su entrada al mundo de las drogas, hasta llegar a la escandalosa final contra el Bilbao que terminó en una batalla campal. Esas dos accidentadas temporadas en las que Diego apenas pudo levantar la Copa del Rey estuvieron signadas por una relación de amor-odio con José Luis Núñez, quien sobreviviría a Maradona y sería presidente del Barcelona hasta las puertas del nuevo Siglo.

Aquella, fue el comienzo de una etapa de altibajos de Diego y con menos éxitos deportivos de lo esperado. Esos le llegarían después a Núñez (y a Maradona), aunque también el escarnio de la cárcel por problemas con la Hacienda española.

Núñez fue presidente de Barcelona entre 1978 y 2000, y en esa etapa consiguió la primera Copa de Campeones de Europa de su historia en 1992, con el zapatazo de Ronald Koeman en Wembley para el 1-0 ante Sampdoria. Pero además se llevó 7 ligas, 6 Copas del Rey, 5 Supercopas de España, 4 Recopas de Europa y 2 Supercopas de Europa.

Para los argentinos fue, sobre todo, el presidente que llevó a Diego a la ciudad condal, en una relación que arrancó con mucha expectativa y terminó atravesada por permanentes conflictos.

José Luis Núñez fue un empresario español, presidente del Fútbol Club Barcelona entre 1978 y 2000. Foto EFE

El 30 de octubre de 2020, a propósito del cumpleaños número 60 del astro argentino, la web oficial del Barcelona publicó un informe completo con detalles (los políticamente correctos y que no perjudicaran la imagen del club) sobre la etapa de Maradona en el equipo blaugrana.

“Aunque cueste de creer, Leo Messi no es la primera superestrella argentina que ha vestido la camiseta del FC Barcelona”, arranca el relato. Y aclaran que la llegada de quien ya era considerado el mejor jugador del mundo se gestionó mucho tiempo antes de concretarla.

Eran épocas en las que los agentes de jugadores debían viajar y mirar en vivo a la figura de la que solo tenían alguna referencia. Tiempos en los que Argentina vivía la brutal dictadura militar que además de las atrocidades conocidas, utilizaba al fútbol como bandera de campaña. Así sucedió en 1978 con el Mundial. Y así ocurriría cuando ese mismo año, los emisarios del Barcelona se interesaron por primera vez en Diego.

“El problemita era que a la Junta Militar presidida por Jorge Videla no le interesaba que Maradona se fuese de Argentina hasta después del Mundial de España en 1982.No le dejaron salir”, cuenta Josep María Minguella, el agente que encabezó las negociaciones para contratar a Messi, Hristo Stoichkov y Romario, entre otros, pero remarca que el de Diego “fue el primer gran fichaje” que logró y también “el más largo y complicado”.

“Espero que no te moleste. Si dejo la pistola encima de la mesa”, le marcó el presidente de Argentinos Juniors, Domingo Tesone cuando tuvieron el primer encuentro cara a cara. “No es por nada, pero pesa y es incómodo sentarse con ella”.

Minguella había llegado a Argentina en 1978 con un nombre y apellido en su libreta: Jorge Pérez, un puntero derecho. Pero desde el banco de suplentes del Bicho saltó Diego y la búsqueda cambió por completo.

Los tiempos no fueron los que Barcelona pretendía. Y la Junta Militar frenó el primer intento de negociación con Argentinos. Así Diego siguió su carrera en Boca y se quedó en el país hasta el Mundial 1982 que asomaba como otra posibilidad de gloria ya que unía a la generación campeona cuatro años antes más algunos juveniles que se habían consagrado en Tokio en el 79, con Maradona como estandarte. La Copa del Mundo de España, finalmente, fue toda frustración.

Antes que el Barcelona, Diego ya había tenido una oferta concreta del exterior, del Sheffield United, que estaba en la Segunda de Inglaterra, pero entre la presión militar y las exigencias económicas que pedía Argentinos, el club de Yorkshire desistió y contrató a otro argentino de gran momento, Alejandro Sabella.

Diego arrancó con buen pie en el Barcelona pero tenía una mala relación con el DT Udo Lattek.

El 4 de junio de 1982 se hizo oficial el fichaje de Maradona a Barcelona. Y en septiembre hizo su debut con un gol en la derrota por 2-1 contra el Valencia.

Todo arrancó bien, con seis goles en sus 13 primeros partidos. Pero también aparecieron enseguida los cortocircuitos con el polaco Udo Lattek, el entrenador del equipo con quien Maradona mantenía una relación distante.

Cuenta el club catalán que Lattek se refería a su jugador estrella como ‘este chico, Diego’, Y que una vez, aprovechando la distracción del argentino a la hora llegar puntual a una convocatoria, decidió no esperarlo y salir con el micro del equipo a un encuentro de visitante. Sin el Diez.

Los cruces con el presidente Núñez también se hicieron notar. El primero se dio cuando desde el club quisieron que Maradona jugara un amistoso en Bordeaux, Francia. Diego pidió a cambio un millón de pesetas, pero Núñez no las quiso abonar.

La llegada del Flaco Meotti al banco del Barcelona fue un alivio para Diego, pero no logró continuidad entre la hepatitis y la fractura.

También chocaron en 1983 cuando Diego y Bernd Schuster quisieron ir al partido homenaje a Paul Breitner en Munich y Núñez les negó el permiso. Los jugadores, ambos de temperamento explosivo, fueron durísimos con el presidente del club. “Se esconde, no da la cara, lo llamo a su casa y me esquiva, parece que no quiere resolver los problemas que tenemos. Queremos hablar con Núñez y parece que deseemos hablar con el Rey”, protestó Maradona.

El cambio de entrenador mejoró la estadía de Diego en el equipo pero también generó controversias fuera de la cancha. Diego afirmaba que el mandamás del club buscaba enfrentarlo con el nuevo técnico, César Luis Menotti.

Menotti pasó los habituales entrenamientos matutinos a la tarde y a la noche, argumentando que los biorritmos de los jugadores respondían mejor a esos horarios ya que los partidos también solían jugarse por la noche.

Años más tarde, el presidente Núñez admitió lo que se sospechaba: “Muchas de las cuestiones que concernían al equipo tenían relación con Maradona. Incluso cambiamos los horarios de los entrenamientos para que así pudiera dormir más por la mañana”.

El paso del argentino por el club catalán sufrió dos momentos traumáticos. Cuando Diego sufrió una hepatitis que lo dejó un buen tiempo fuera de las canchas, Núñez lo mostraba como un ejemplo de su “falta de suerte” con los grandes jugadores. “Fui a visitarlo cuando estaba con hepatitis. Estuvimos cenando y en la puerta había un coche lleno de chicas esperando”, aseguraba el presidente.

También en esa época Diego sufrió la fractura de tobillo por una falta brutal de Andoni Goikoetxea. Y su ciclo se cerró en otro partido con el Athletic Bilbao que terminó en batalla campal, en 1984, cuando los vascos se impusieron 1-0 por la final de la Copa del Rey. Fue el punto final, también, de la relación entre Diego y Núñez.

Diego, fracturado en Barcelona tras la brutal patada de Goikoetxea

Antes de armar las valijas para lo que sería su historia de amor con Napoli, Maradona ganó en Barcelona una Copa del Rey, una Copa de la Liga y una Supercopa de España, metió 38 goles en 58 partidos.

La salida, claro está, fue bien maradoneana.

Lo recuerda el diario Mundo Deportivo, que titula: “El día que Maradona aporreó la puerta del despacho de Núñez”.

“Me quiero ir, me quiero ir”, gritaba Diego mientras golpeaba la puerta de ingreso al despacho presidencial. El dirigente ni abrió la puerta. Por ese entonces ya todos conocían de los primeros capítulos de la adicción del argentino a las drogas.

“Yo tuve una denuncia de la Policía, que vino y me avisó de que fuese con mucho cuidado con este tema, que estaban todos controlados y… claro, a mí solo me faltó que me dijeran eso. Yo hablé con Maradona, que me dijo que no, que no era cierto… Bueno, es lo que me dijo”, recordó Núñez cuando le preguntaron si sabía que Diego había iniciado su adicción en su paso por España.

Sin querer ahondar en el caso, el expresidente marcó que “el Barcelona tiene que tener unos jugadores con una imagen depurada, que no sean conflictivos, que beneficien la imagen del Club”.

En ese tironeo, Núñez jugó su ficha: declaró intransferible a Maradona y al día siguiente lo vendió al Napoli a cambio de 1300 millones de pesetas, 500 más de lo que le había costado. El negocio del club catalán estaba salvado.

Ya alejado del poder, en noviembre de 2014, Núñez fue condenado junto a su hijo a dos años y dos meses de cárcel por el llamado “Caso Hacienda”, que se abrió por considerarlo autor de sobornos para eludir el pago de impuestos de los beneficios que obtenía su poderosos grupo constructor. En diciembre de 2015 consiguió la libertad definitiva en esa causa.

Más allá de sus matices, Núñez, que falleció en diciembre de 2018, será recordado en Barcelona como el presidente que empezó a edificar con la era Johan Cruyff los cimientos para que el club fuera una potencia futbolística mundial. Y para los argentinos, quedará para siempre el vínculo con aquel Diego que dio el salto a Europa pero no pudo ser todo lo que finalmente sería en Nápoles.

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