Pese a lo que dijo Cristina Kirchner, Perón dejó entrar al país al FMI: quiénes vinieron, cuándo y los secretos de esa misión

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Cristina Kirchner dijo la semana pasada, en un acto en la ex ESMA, que “Perón jamás permitió el ingreso del Fondo Monetario Internacional a la República Argentina”.

No fue así.

Clarín publicó en la última semana de noviembre de 1948 dos artículos que cuentan cómo fue la primera visita de un director del FMI al país. Se trató del belga Camille Gutt. Y fue la primera de muchas más que vendrían hasta la de Christine Lagarde en 2018.

La tercera prueba del ácido peronista es que Perón nunca permitió el ingreso del Fondo Monetario Internacional a la República Argentina. Y Néstor pagó todo lo que debía y buenas noches. pic.twitter.com/1k5oFu7SQS

— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) October 16, 2021 “Llegó ayer la misión del Fondo Monetario”, tituló el diario el 28 de noviembre de 1948. La noticia fue dada en 25 líneas.

En el primer párrafo se lee: “Anoche a las 20.15 arribó por vía aérea a esta capital, la misión del Fondo Monetario Internacional que encabeza el presidente de la junta directiva y director gerente señor Camille Gutt y que integran los señores E. M. Bernstein, director de investigaciones…”.

El segundo dice: “Los integrantes de esta misión permanecerán varios días en esta ciudad. En este transcurso han de mantener entrevistas con las autoridades del Banco Central, con quienes tratarán asuntos relacionados con la inflación originada por la guerra y la posguerra, la gran afluencia de monedas extranjeras y la falta de divisas para la exportación e importación”. Recuerde: 1948.

Durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón llegó la primera misión del FMI y nada menos que su titular, Camille Gutt (foto). Argentina buscaba ingresar al organismo de Bretton Woods.

Argentina por entonces no era miembro del organismo. Pero pretendía serlo. “Los contactos entre la Argentina y las instituciones de Bretton Woods eran preexistentes a cuando Juan Perón asumió en la presidencia”, cuenta la investigadora e historiadora Claudia Kedar, de la Universidad de Tel Aviv.

“Cuando Perón asume, no solo no rompe los contactos con el FMI y el Banco Mundial sino que los intensifica. En la época de Farrell los intercambios eran por teléfono o memos y con Perón eran reuniones cara a cara y a puertas cerradas”, explica.

La visita de Gutt en Buenos Aires tuvo el tono que señala Kedar. El director del FMI se reunió con Miguel Miranda, titular del Consejo Económico Nacional y presidente del Banco Central. “Miranda mantuvo una prolongada conferencia con sus visitantes, no proporcionándose información oficial sobre los asuntos tratados durante la entrevista”, contó Clarín.

En un recuadro. Así dio la noticia Clarín el 28 de noviembre de 1948 de la primera llegada de un titular del FMI a la Argentina.

Gutt fue el primer jefe del Fondo. Había sido elegido luego de que Estados Unidos y Gran Bretaña no se pusieran de acuerdo en la conferencia de Bretton Woods. Harry White (representante de EE.UU.) había sido sospechado de ser un espía comunista. Y John Maynard Keynes (Gran Bretaña) estaba enfermo. Gutt, presente en Bretton Woods, fue el elegido.

Luego de acomodar el trabajo en Europa, Gutt inició años más tarde una gira por la región (Bolivia, Colombia, Chile, Paraguay, Perú, México y Brasil habían ingresado al Fondo entre 1945 y 1946). La Argentina pretendía hacerlo.

Sin embargo no era sencillo. Las exigencias del FMI para con Argentina eran las de un organismo comprometido con una lista de prácticas para evitar lo que había hecho la Alemania nazi: apertura, transparencia en la información, liberalización, eliminación de controles de cambio (y precios) y alineamiento con Washington. Todo requería la reconciliación de Perón con su discurso nacionalista y proteccionista.

Gutt se reunió con Perón. Esto no salió en la prensa argentina pero sí en los archivos del FMI, según reveló Kedar.

Hasta el belga se ocupó de desmentir a los periodistas y bajarles el tono a sus conversaciones con los argentinos. Quizá por presión de las propias autoridades argentinas que no querían verse rogando de rodillas ingresar el FMI.

El propio Gutt dijo sobre su paso por Buenos Aires que “luego de mi conversación con un funcionario argentino, un diario de Buenos Aires publicó que en una reunión de dos horas había pedido que Argentina finalmente aceptara ingresar al Fondo Monetario y que él rechazó la idea. Por supuesto que es todo un invento. No solo la exageración por la duración de la reunión, en al menos una hora, sino que el ingreso del país al FMI no fue mencionado”. El gobierno argentino enseguida también salió a negar que su interés era afiliarse al FMI y alinearse con Washington.

¿Pero Gutt habrá pasado por Buenos Aires solamente porque le quedaba de camino entre Montevideo y Santiago? ¿Y las negociaciones previas? Como sea, Gutt llegó a la Argentina y estaba Perón.

Cristina Kirchner dijo la semana pasada que “nuestro gobierno cumplió las tres pruebas de ácido”: la incorporación de puestos de trabajo, de jóvenes a la política y que Perón nunca permitió el ingreso del FMI a la Argentina”. Esto último no fue así.

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