Roberto Debbag: “Las libertades pospandémicas no pueden ser de adquisición brusca”

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Es una de las voces más potentes de la infectología pediátrica a nivel mundial. Desde ese lugar, reclama para sus colegas y las autoridades salir de la grieta y basarse en la evidencia científica para decidir las estrategias sanitarias. Rescata la importancia de la empatía y lo que Sigmund Freud llamaba transferencia como estrategia terapéutica. Afirma que la humanidad vive una era pandémica y explica las causas y posibles consecuencias de la situación.

Mantuvo una polémica con el biólogo molecular Ernesto Resnik. Él escribió: “Lo vi a Debbag. Se hizo el picante con varios diciendo que los estudios de Sinopharm no eran de fase 3 y ahora dice que no hace falta, que alcanza con que en China se hayan probado y aunque no se conozcan los datos”. Su respuesta fue: “Ernesto, no le contestaré más. Usted carece de independencia de pensamiento. Desde Estados Unidos no puede superar su ideología política versus la ciencia. Adiós”. ¿Hay grieta en el mundo científico?

La grieta también fue hacia  la ciencia. Se percibe en la mezcla de pensamiento con fuerte ideología política, sin basamento científico. Sucede no solo con Ernesto, a quien no conozco. Tiene actividad intensa en las redes y no tan fuerte en el mundo académico. Lo académico se ve en las publicaciones, los avances generados, pertenecer a sociedades científicas, dar conferencias. Renik discute a través de las redes sociales. Dice que uno no quiso dar apoyo a la vacunación infantil con la Sinopharm. Y en Argentina no se respetaron los procesos de la ciencia para decir si esta vacuna debe ser administrada a niños. Hoy una vacuna debe demostrar seguridad y también inmunogenicidad, una respuesta inmune. Se hizo el anuncio político de la vacunación de los niños que todo el mundo pediátrico apoya, desde la Sociedad Mundial de Infectología Pediátrica, la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, las sociedades locales y la Sociedad Argentina de Pediatría. Lo que no apoyamos es que no se haya consultado previamente a una Comisión Nacional de Inmunizaciones. Hay una cantidad de expertos en vacunas que forman un corazón de cinco personas. Luego, las sociedades científicas también participan en estas reuniones. Se precisa generar un documento en el que se recomienda al Ministerio la utilización. Estos recaudos son porque acceden a la evidencia científica, la interpretan antes de emitir la recomendación. No estoy acostumbrado a las redes sociales. Allí solo publico temas referidos a la ciencia. Y desde los Estados Unidos, desde una ciudad muy lejana, esta persona mezcla ideología política. Dice que es porque es una vacuna china. Y no tiene nada que ver si es china, rusa o estadounidense. Lo que pedimos es que se abran los datos de seguridad para saber si demuestran que puede ser administrada de forma adecuada a los niños, algo que seguramente ocurrirá. En un estudio con otros colegas analizamos redes sociales en América Latina. Pertenezco a un observatorio de comunicación digital internacional. Ya habíamos visto antes de la pandemia qué pasaba con los movimientos de los antivacuna o de personas que desconfiaban de las vacunas. Sobre 110.000 publicaciones en la región, vimos que el 18% no estaba de acuerdo o tenía desconfianza en las vacunas. En la mitad de la pandemia aumentó al 35% y ahora produce un efecto derrame. Las publicaciones sobre vacunas en la Argentina en sitios, blogs, titulares de Twitter, Instagram y Facebook son unas 4.500 en promedio, quizás un poco más en los últimos días. En las redes sociales no se discute sobre ciencia, sino que aparecen las grietas. Están los que dicen, como Ernesto Resnik, que queremos ir en contra de la salud de los niños. Al contrario, queremos la salud de los niños a través de vacunas seguras. Hay otro grupo que dice que no hay que discutir con personas que no ponen por delante a la ciencia. Tienen ciencia, pero la interpretan a través la ideología. 

¿Existían estas divergencias sobre la medicina y la ciencia hace diez años  o crecieron en los últimos diez años? 

En una reunión científica discutíamos qué pasaba con una mamá hace diez años o veinte años cuando el pediatra le recomendaba una vacuna. Lo hacía porque la mayoría de los pediatras formaban parte la Sociedad Argentina de Pediatría. La institución tiene prestigio e independencia, lo que le otorga autoridad. El efecto covid-19 junto al del derrame de las desconfianzas y las grietas políticas, hace que los padres tengan otra actitud. Está muy bien, pero no la interpretación de esa seguridad y la eficacia. La ciencia empieza a dividirse. También hubo personas que agredieron a la Sociedad Argentina de Pediatría: un sanitarista que asesora al gobierno de la provincia de Buenos Aires dice que los pediatras son todos gorilas y que hay que mandarlos a un lugar determinado muy desagradable. Nunca estuve de acuerdo con él. No habla desde la medicina ni desde la ciencia, sino desde la ideología. No es sanitarista, sino un politólogo que tuvo en un algún momento contacto con el mundo sanitario y hoy habla desde la política. En el mundo de la ciencia no se hace relato político. Se basa en la evidencia.

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia Galería de imágenes