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domingo, 21 julio, 2024

Argentina vs. Canadá, por el primer paso en la defensa de su Triple Corona: regar el gen competitivo para desterrar la idea de una gira despedida

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Ahí va de nuevo, Argentina. La Selección campeona del mundo, intercontinental y de América empieza este jueves frente a Canadá (21:00 hora argentina; TV Pública, Telefé, TyC Sports y DSports) la defensa de su triple corona en la inauguración de la edición número 48 de la Copa América, el torneo que ya ganó en 15 oportunidades -las mismas que Uruguay-, pero que la última vez festejó como si fuese la primera.

La sequía de 28 años sin títulos a nivel mayor, que se cortó con el primer Maracanazo en 2021, había calado hondo. Las decepciones y frustraciones se acumulaban en el cuaderno sin saber si se trataba del destino, si era un amor no correspondido para esta generación que había jugado tantas finales o si, simplemente, había que seguir intentando como pregonaba el capitán Lionel Messi.

La gente se había desenamorado de la Selección. Funciona como un consuelo muchas veces el fútbol en nuestro país. Para muchos esto está bien, para otros mal, pero no se puede desconocer un fenómeno sociocultural que transforma las masas en cada rincón de la Argentina.

Pero para llegar a la actual trilogía de éxitos no hay que olvidar la génesis. Una apuesta del presidente de AFA, Claudio Chiqui Tapia, validada por el entonces secretario de selecciones nacionales César Luis Menotti y los propios jugadores, que ya habían escuchado e interactuado con el ‘Gringo’ durante el corto ciclo de Jorge Sampaoli.

Hay una forma de conducción que, debate futbolero al margen, encuentra su respaldo en los resultados. Los jugadores y sus familias comparten momentos pintados en albiceleste, la concentración -muchas veces una carga- resulta un espacio en el que todos quieren estar. Se describiría como la necesidad de pertenecer.

Foto: Mati Arrascoyta - Enviado especial de ClarínFoto: Mati Arrascoyta – Enviado especial de ClarínPor eso es aún más meritorio lo de Scaloni en estos 71 partidos al frente de la Selección. Porque supo separar la razón del corazón. La amistad o buena onda laboral de lo que realmente hará rendir mejor a un equipo. A su equipo. Al fin y al cabo, se trata de competir, en un nivel ultra competitivo, valga la redundancia.

Lo dejó en claro durante la conferencia de prensa previa en el estadio Mercedes Benz de la ciudad de Atlanta. «Se los dije en la práctica. La competencia sirve mucho, verlos entrenar es un placer. Siempre tuvimos una base y esa base respeta al máximo al compañero que no está jugando. En un torneo como este es más importante los chicos que no juegan y tiran del carro. Es fácil decir que por la Selección uno deja todo, pero después hay que demostrarlo«, afirmó.

La llegada al Olimpo futbolero solo hizo ratificar el rumbo. En muchos casos, los hizo rendir mejor en la Selección que en sus clubes, cuando la lógica -y el pasado- indicaba un camino a la inversa. Los potenció.

Pasaron 550 días desde la consagración en Lusail. Veintiún de los jugadores que levantaron la Copa del Mundo están en la concentración itinerante de la Albiceleste. Hay otros dos que se quedaron afuera por lesiones y ahora quieren su revancha (Gio Lo Celso y Nicolás González). Pasaron 1076 días desde la consagración en el Maracaná. También 21 futbolistas son los que repiten de aquella vez.

Y hay un grupo, selecto, que solo escucha una palabra: disfrutar. Lionel Messi -que jugará su séptima Copa América batiendo un récord para la Selección- y Nicolás Otamendi probablemente por edad ya no tengan otra. Ángel Di María ya dejó en claro que cerrará su historia con la Albiceleste en este torneo.

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Furor por la Scaloneta en Atlanta.

Si hasta Scaloni quiso marcar la cancha con sus respuestas a las repetitivas referencias al respecto, sacando el foco en la nostalgia y recordando -para algún desprevenido- que Argentina viene acá a defender el título, no a una gira despedida. «No me genera preocupación, digo que no tiene mucho sentido el estar pensando en cuando no estén. Disfrutémoslos ahora. Luego veremos qué pasa más adelante», avisó.

Messi llega en plenitud. Sí, puede que no esté en una Liga de un nivel que se le reclama, pero a veces es más importante el contexto. Está feliz, disfrutando de su familia y llegar a la Selección, como a otros, lo hace subir un nivel. Lo demostró en el amistoso contra Guatemala en Washington, con doblete y asistencia incluidos.

Estados Unidos empieza este jueves su camino como el centro neurálgico del fútbol mundial por los próximos dos años. Copa América, Mundial de Clubes y Mundial de selecciones. Tiene a Messi, quizás a Di María y varias figuras (pasadas y emergentes) del planeta fútbol que desembarcaron por añadidura en la MLS.

Ahí va de nuevo, Argentina. Con sus armas claras, ordenadas y un equipo que puede cambiar nombres, pero no resiente su espíritu. Es el campeón del mundo y, si algo es seguro, es que no será fácil sacarlo del camino.

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