Hasta fin de año persistirá el déficit hídrico ante continuidad de La Niña

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Hasta fin de año persistirá el déficit hídrico ante continuidad de La NiñaEl fenómeno meteorológico de La Niña parece no alejarse de estas latitudes y persistiría al menos hasta el último trimestre del año, de acuerdo a los reportes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Es que los pronósticos recientemente relevados por la entidad arrojan que hasta noviembre o incluso diciembre habría un 52% de que se desarrolle una nueva fase moderada de lluvias por debajo de lo normal.

Si bien los reportes científicos señalan que la etapa más crítica -que ocurrió en los últimos meses del 2021- ya pasó, la continuidad se extendería en lo que resta del segundo semestre del año, por lo que serán tres años y medio de lluvias con números inferiores al promedio previsto para cada mes. Puntualmente, el fenómeno comenzó a sentirse en junio de 2019.

En Misiones, la situación fue distinta frente a otras regiones del país entre enero y junio de este año al cerrar el primer semestre con un exceso de lluvias del 17,49%, al precipitar 1.189,8 milímetros cuando el promedio es de 1.012,7.

Pero de acuerdo al reporte del SMN, se espera que en lo que resta de julio, agosto y septiembre haya hasta un 40% de probabilidad de lluvias inferiores a los números habituales que es de 300 milímetros para el tercer trimestre del año. Justamente, en lo que va del mes cayeron 42,6 milímetros; el promedio es de 109,2 milímetros, es decir, un 61% debajo de lo esperado.

Un fenómeno persistente
Días atrás, el SMN difundió un pronóstico sobre los escenarios climáticos para los próximos tres meses.

“El enfriamiento en el océano Pacífico ecuatorial se debilitó respecto de los meses previos, no obstante aún se mantiene una amplia región con temperaturas inferiores a los normales. Durante junio, los vientos alisios en el Pacífico ecuatorial se debilitaron y el Índice de Oscilación del Sur sigue manteniendo valores acordes a una fase fría. De acuerdo a los modelos dinámicos y estadísticos, en promedio, en el trimestre julio-agosto-septiembre 2022, hay 52% de probabilidad de que se mantengan las condiciones de Niña”, precisaron desde la entidad.

Dicho escenario coincide con lo planteado desde la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación que, incluso, agrega que para el último trimestre del 2022 el número de probabilidad de la continuidad de La Niña aumentan hasta el 59%.

Al respecto, Cindy Fernández, pronosticadora y comunicadora del SMN, manifestó a El Territorio que “la Niña es un fenómeno a escala global y ocurre cuando la temperatura en el océano Pacífico disminuye, modificando los comportamientos meteorológicos. En el caso de la Argentina, se relaciona con un patrón de lluvias por debajo de lo normal, más aún en la zona Nordeste del país”.

Recordó que el fenómeno de lluvias por debajo del promedio ya cumplió tres años de persistencia, por lo que desde la entidad se está avanzando en estudios para determinar los motivos de la extensión de la situación que normalmente tiene un promedio entre uno y dos años. El mismo parámetro se toma para El Niño, que se caracteriza por lluvias más abundantes al promedio ponderado por mes.

“Se notó la falta de lluvias en todo el país con una sequía muy extensa en varias zonas del país y por ahora los pronósticos que se elaboran en todo el mundo señalan que si bien La Niña está debilitada, continúa activa y se prevé que al menos siga hasta la primavera con una probabilidad de que siga hasta noviembre y diciembre con un escenario de posibilidad de más del 50 por ciento, que es un montón”, precisó.

La persistencia de bajas temperaturas en la zona del Pacífico provocará la continuidad de un nuevo fin de año con menos lluvias. El tercer año bajo este fenómeno que trajo grandes consecuencias en los ríos de todo el país y las cosechas.

La situación en Misiones
La tierra colorada arrancó el año con una fuerte sequía que se combinó con altas temperaturas que superaron los 40º entre enero y febrero. El alivio en materia de precipitaciones recién se sintió en marzo, con un promedio de lluvias que superó los 350 milímetros. Al igual que marzo, abril y mayo fueron períodos de abundantes precipitaciones. En junio, el mes cerró con casi 25 milímetros por debajo de lo esperado.

“Misiones está apartada de la situación de otras provincias porque cerró el semestre con un ligero exceso de lluvias, que es algo que puede ocurrir con La Niña, de registrarse lluvias pero que no sean persistentes en el tiempo. Es que se caracteriza porque hay condiciones que favorecen por un alto un alto escenario de generación de lluvias y momentos en que no se favorecen”, explicó Fernández.

Tras un período marzo-mayo lluvioso, junio cortó la racha y marcó el retorno de otro período de bajas precipitaciones en lo que respecta a los valores esperados para cada mes.

“A principios de julio hubo abundantes precipitaciones en la provincia, pero no se dieron de una manera pareja y hasta el momento el acumulado es de 40 milímetros cuando el promedio es mayor (109 milímetros)”, comentó la pronosticadora.

En este sentido, señaló que la tierra colorada está dentro de los pronósticos con probabilidades de precipitaciones por debajo de lo normal. Sin embargo, la situación es diferente en otras provincias donde se plantean escenarios de mayor déficit hídrico. Por ejemplo, Chaco, Formosa, las zonas centro y norte de la Patagonia registrarían entre 50% y 55% de probabilidades de lluvias inferiores a lo normal, mientras que para la región del NOA los pronósticos son más desalentadores, al plantear que en esos puntos del país se prevé ‘estación seca’.

Por ello, insistió en el cuidado y la preservación del agua al reiterar que todo el país está bajo el mismo escenario de extensión de La Niña por otro semestre más aunque sin la dureza con la que afectó sobre todo entre junio de 2020 y el primer bimestre de este año cuando la fase del fenómeno fue más crítico.

 

El rol del cambio climáticoDesde la década del 80 se comenzó a estudiar la vigencia de La Niña, El Niño y la fase neutral entre ambos fenómenos. De acuerdo al seguimiento del SMN, en las últimas cuatro décadas se desarrollaron más eventos de lluvias por encima de lo normal que sequías.

En este contexto, con mayor frecuencia se registran tormentas cada vez más agresivas.

“Hay estudios científicos que ponen en evidencia que el cambio climático hace que los fenómenos extremos sean fuertes, más de seguido e intensos. Esto está relacionado con el aumento de la temperatura global y hace que la atmósfera tenga más energía para el desarrollo de fenómenos extremos”, explicó la pronosticadora Fernández. “Es que el aire caliente puede tener más humedad y facilita los ingredientes para lluvias”, agregó.

La suba en la temperatura promedio de la tierra genera, en efecto, un aumento en la temperatura del océano, promoviendo el desarrollo de lluvias.

“El cambio climático hace que los contextos de fenómenos meteorológicos sean más extremos y recurrentes. Un ejemplo son las tormentas que suelen registrarse y son más agresivas. Pero también se da otra situación, por ejemplo, una ola de calor antes había una vez al año y ahora se dan entre tres o cuatro por verano. Es uno de los indicadores del cambio climático, que los extremos sean recurrentes”, recordó.