Editorial: Clases en 2022, un desafío en medio de la pandemia

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Nuevamente será un enorme desafío establecer cómo serán las clases de nuestros niños, niñas y adolescentes cuando muchos especialistas advierten que la incidencia de variantes como la Delta todavía no se vio en la Argentina.

El ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, acordó con la mayoría de las jurisdicciones provinciales el inicio del ciclo lectivo 2022 a partir del 2 de marzo (un día después del fin del feriado de Carnaval). Los funcionarios se pusieron como objetivo llegar a 190 días de clases, que para muchas zonas del país puede resultar inviable por razones climáticas.

Luego de un año como el actual, donde los actores del sistema educativo se vieron aplicando virtualidad, luego complementado con cierta presencialidad y ahora con la asistencia plena a las aulas; todavía existen pocas certezas de cuánto nos afectará la pandemia de COVID-19 en 2022.

Con alta motivación por la baja de contagios como de fallecidos, algunos Gobiernos (nacional, provinciales y municipales) incentivan a la población hablando de “pospandemia”, algo que nadie tiene garantizado en el tiempo, por más alta tasa de vacunación que puedan alcanzar. Y no se trata solamente de teoría. Basta con observar lo que sucede en países europeos donde vuelve a ascender la ola de contagios como las restricciones ante el coronavirus.

Nuevamente será un enorme desafío establecer cómo serán las clases de nuestros niños, niñas y adolescentes cuando muchos especialistas advierten que la incidencia de variantes como la Delta (aunque ya aparecen otras más contagiosas y mortales en algunas regiones del mundo) todavía no se vio en la Argentina. Y casi resultaría inevitable escapar a sus efectos.

Con el 2021 como prueba de práctica, sumada a los resultados de las encuestas que se encararán entre noviembre y diciembre para ver resultados, el sistema educativo podrá repensar un “plan B” que sea más eficiente en caso que el COVID-19 nos vuelva a restringir actividades cotidianas, con un menor impacto social.