Tres años de prisión en suspenso por chocar y matar a un peatón

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Enrique Rucks fue condenado por el siniestro vial sobre la exruta 213 que hace cuatro años le costó la vida a Alan Ezequiel Duré (19).

FIRMA DE SENTENCIA. Rucks rubrica el acta con las condiciones impuestas, a instancia fiscal debió entregar el carnet del conductor (Foto: M.Fedorischak)

“No caigo, parecen pocos años y además de prisión en suspenso. Se hizo el juicio, está bien y lo condenaron, pero no entiendo, no irá preso, parece nada. Nunca nos pidió perdón, vive cerca de nuestra casa y en cuatro años no se acercó, no se arrimó a ayudarnos con nada, ni a preguntar”.

Lágrimas sobre un barbijo con un escudo de River Plate, una de las pasiones que Zacarías Ramón Duré (47) compartía con Alan Ezequiel (19), su hijo muerto en el siniestro vial que hoy cumple cuatro años y que ayer la Justicia intentó aliviar con la condena a Enrique Pedro Horacio Rucks (61) a tres años de prisión en suspenso.

“Es terrible el dolor de perder un hijo y también duele un fallo de estos. Chocó y mató y va a seguir en libertad sin problemas”, resumió Zacarías sosteniendo del brazo a su pareja y madre de Alan, María Da Silva, también conmocionada.

El veredicto de la jueza Correccional y de Menores 1, Marcela Leiva, coincidió con el planteo de la fiscal María Laura Álvarez: la culpa apuntó a un delito comprendido en el artículo 84 Bis del Código Penal por el que solicitó tres años de prisión y diez de inhabilitación para volver a manejar cualquier vehículo motor. Pero con la diferencia clave: de cumplimiento en prisión, cerró su alegato la acusación.

Bajo tratamiento La jueza Leiva, tras dos jornadas de debate oral, decidió que los tres años de prisión serán en suspenso para Enrique Rucks, exintegrante de la Armada Argentina y veterano de la Guerra de Malvinas. Pero que deberá desintoxicarse, ir a terapia y frenar el consumo de alcohol, además de cumplir, durante los tres años de condena, con 400 horas de labores comunitarias. También deberá completar la secundaria y presentarse con periodicidad en el juzgado y comprobar los objetivos alcanzados.

El fallo fue leído a las 11 de este martes, menos de dos horas después de los alegatos de partes y de escucharse la voz de los dos últimos testigos y la explicación del perito de la Policía de Misiones, el criminalista Martín Duarte, quien fue tajante en su conclusión: “La causa fue el alcohol, disminuye la visión del conductor, provoca el efecto túnel”.

Rucks admitió durante la primera audiencia de juicio que había tomado vino antes del choque sobre la colectora de la avenida Alicia Moreau de Justo en el cruce con la calle San Antonio cuando regresaba a su domicilio en el barrio Jardín. Pero también reconoció que acarrea problemas con el consumo de bebidas alcohólicas. El test le dio positivo, 0,91 de gramos de alcohol por litro de sangre, pocas horas después del siniestro, ya en la madrugada del sábado 21 de octubre de 2017, cuando Alan Duré aún agonizaba en el hospital Madariaga.

Duarte dijo que el “impacto fue sobre la senda peatonal, que no estaba marcada pero está comprendida por la línea imaginaria del borde del cordón a la ochava de enfrente. La mancha hallada a 70 centímetros fuera de la senda corresponde a la fuerza del impacto”.

Recordó que el “peatón tiene prioridad de paso cuando lícitamente transita sobre la senda”.

“El impacto de la camioneta fue a la altura del guardabarro y vértice del capot del lado izquierdo, del lado del conductor (…) No se pudo establecer la velocidad, pero hipotéticamente por los daños en el vehículo se indica exceso. La colectora de la avenida es una calle y la velocidad máxima es de 30 kilómetros por hora, la mínima 15”.

Explicó además que no se pudieron analizar rastros de frenadas y que la camioneta (Volkswagen Amarok blanca) continuó su marcha y se detuvo 50 metros más adelante, lo que correspondería a una “maniobra de tiempo de reacción aplazado”, que se vincula a la falta de reflejos que produce el consumo de alcohol”.

Estos detalles fueron ampliados por la fiscal Álvarez, a su turno de alegar: “Rucks condujo con alcohol en sangre, esto disminuye la atención y retarda la reacción, el campo visual se estrecha, produce imprudencia y aumenta el riesgo de accidente en circulación. La acción de Rucks causó el resultado de muerte”.

Idéntico final a pocos metros El jueves 12 de agosto pasado fue alertada la comisaría Decimoquinta sobre el choque y muerte de una mujer sobre la avenida Alicia Moreau de Justo (exruta 213) y calle Saavedra. Ocurrió a las 8.15 y la víctima fatal fue María Francisca Ayala, paraguaya de 46 años, arrollada por una coupé Renault Fuego roja.

La mujer intentaba cruzar la avenida por la senda peatonal cuando la embistió el automóvil a la altura del capot y parabrisas del lado izquierdo. La causa se encuentra en instrucción ante el juez Marcelo Cardozo, bajo la imputación de “homicidio culposo en accidente de tránsito”.

Juego de destino o replica de imprudencia, el conductor de la Renault Fuego es un hijo de 23 años de Enrique Rucks condenado ayer por una colisión y resultado trágico similar. En la misma avenida, poco menos de cuatro años después.